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| | | "Un día de putas... en la antigua Roma." | |
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| Autor | Mensaje |
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Yanom DVPONDIVS

Cantidad de envíos: 784 Edad: 22 Localización: Murcia Spartaria Fecha de inscripción: 23/12/2007
 | Tema: "Un día de putas... en la antigua Roma." Miér 13 Abr 2011 - 11:44 | |
| Quizás el testimonio y el relato más antiguo de algo que se lleva haciendo desde... aquí teneis el link , no lo copio aquí porque tiene varias fotos que lo ilustran las cuales hace que quede bastante bien. Ahora ya nunca podrás decir que no has estado en un lupanar… en la casa de Arvina. En cambio, sí que me quedó marcada la primera vez que yací a solas con una mujer. Fue poco después del primer y desastroso envite. Que congoja pasé. Un tarde ociosa de verano nos juntamos a la sombra de los soportales del Foro mi amigo Labieno, Emilio y yo con mi hermano Lucio, que nos sacaba dos años, y uno de sus compinches de farra, un tal Publio Quintilio Albo, un chaparro y rubio hijo de inmigrantes galos. El caso es que mi hermano y su colega nos convencieron sin demasiada presión para que fuésemos todos juntos a un lupanar fuera de los muros. Aquel burdel de renombre estaba cerca del puente del molino y era casa de muy mala fama en los círculos sociales valentinos. Su maléfica notoriedad venía dada porque más de un casto e impoluto magistrado era cliente habitual de aquella villa misteriosa.  Era una amplia domus de varios passuum de fachada, sin ventanas y con un portalón de estrecha mirilla en medio de un cuidado huerto de acelgas y lechugas. Después de tocar mi hermano dos veces la aldaba y decirle una frase ininteligible al esclavo que se asomó por el ventanuco, los goznes del portalón chirriaron quedamente y pasamos al vestíbulo. Una estatua de tamaño natural de Venus, diosa de estas ocupaciones, presidía la sala. El timorato y afeitado sirviente nos llevó hacia el soportal del atrio, el lugar más fresco de la casa en el que varios bancos estaban dispuestos para recibir a los clientes. Nos acomodamos en los mullidos asientos. El porche estaba decorado con maceteros de terracota con setos de murta decorados con relieves geométricos y sus paredes encarnadas exhibían explícitos frescos de amantes en plena faena. Me quedé abobado pasando la vista de fresco en fresco viendo las diferentes poses de las parejas allí representadas. Al momento una esclava muy sugerente nos ofreció una jarra de vino fresco muy rebajado que no pudimos rechazar. Un grupito de tres chiquillas se colocó en una esquina portando arpas, címbalos y flautas y comenzó a entonar melodías. Eran muy jovencitas para la profesión. Seguramente la dueña de la casa de lenocinio las habría comprado recientemente para ir preparándolas en las artes amatorias. Además, en toda variada clientela siempre encuentras algún vicioso con una buena bolsa de ases arsetanos dispuesto a vaciarla sin ningún reparo con tal de estrenar jovencitos. Mientras la linda muchacha, peinada con arte y perfumada en abundancia, escanciaba el contenido de su vasija apareció una gruesa matrona ya entrada en años, de rotundos pechos surcados por venas y compleja peluca cobriza, que nos dio su más efusivo recibimiento. Me parecía increíble cómo no tenía descolgados semejantes pechos tan redondos y amenazantes. Tiempo después descubrí el truco del strophium(el primer “cruzado mágico” de la Historia; consistía en unas tiras de cuero suave que realzaban el busto femenino. También se usaban las mamillare, una especie de faja que sostenía los senos) al gozar de los encantos de una de sus pupilas que iba tan bien armada como su señora. * ¡Bienvenidos a la casa de Servia Vitruvia Arvina! Pero, por la casta y pura Vesta, ¡Que ven mis ojos! Cinco muchachotes estupendos – dijo la oronda alcahueta repasando con su mirada de batracio al grupo entero – Estoy seguro que alguno de vosotros sois nuevos en mi casa… ¿Qué podría ofreceros para deleitar vuestros sentidos? * Muéstranos tu oferta, querida Arvina. Me han hablado muy bien del género de tu casa – le respondió el compinche de mi hermano – * Así es, jovencito. Tengo verdaderas maravillas. Este no es uno de esos prostíbulos infectos del puerto de Saguntum, es una reservada casa de citas para clientes selectos… ¡Atelo! Castrado perezoso… Vamos, a qué esperas, pasa estos clientes a los triclinios – le regañó al esclavo que nos había atendido tras darle un coscorrón. Después dio dos sonoras palmas y se colocó bien la prieta y sólida túnica faja que soportaba el peso de su inmenso busto – * Como deseéis, Dómina – respondió sumiso el enjuto individuo dirigiéndose con toda celeridad hacia una de las estancias del atrio – Al instante aparecieron desde varios de los cubículos adyacentes una nutrida variedad de jovencitas y jovencitos. Ellas, unas muy jóvenes y otras ya maduritas, iban vestidas con finísimos peplos de lino setabense, estaban maquilladas con todo tipo de exóticos bálsamos y alguna que otra tenía teñido el cabello con pasta de sebo y ceniza. Aquellos insinuantes y sugerentes vestidos dejaban translucir las areolas coloreadas que coronaban sus tersos bustos y los ensortijados encantos de sus entrepiernas. Los tres efebos barbilampiños lucían sus cuerpos juveniles untados en aceites aromáticos y cubrían sus miembros con un escueto y simple taparrabos. Aquellas mujeres no parecían forzadas, pues en el complejo mundo de la prostitución las hay de todos tipos, de las que no pueden elegir y de las que elige bien a sus amantes de pago. En aquel caso supe después que muchas de aquellas espléndidas féminas le pagaban un jugoso porcentaje a la dueña de la casa por trabajar discretamente con personajes conocidos e influyentes en la comodidad de un lecho cálido y mullido. El acicalado grupo de profesionales del amor se fue paseando entre los bancos, acariciándonos, sonriendo y provocando nuestra ya irrefrenable lujuria. Una de aquellas tremendas hembras, una esbelta morena de larga cabellera que emanaba un embriagador aroma a jazmín persa, se dirigió hacia mí, barrió mi rostro con su fragante melena a la vez que introducía su hábil mano bajo de mi túnica. Fue la que más me impactó. Y no menosprecio al resto de jovencitas y no tan jovencitas, a ver cuál más apetecible, pero la primera impresión me marcó la decisión. Tenía aún sus bronceadas carnes prietas, pues no sería mayor que yo, unos glúteos redondos y respingones más duros que las Columnas de Hércules y unos pechos puntiagudos y tiesos como odres llenos. La elegí a ella. Mi hermano negoció en grupo con la mofletuda y pintarrajeada Arvina el coste de los servicios de su apetitosa mercancía, cerrándolo en cincuenta monedas de plata por una hora de amancebamiento. La muchachita morena que tanto me gustaba me cogió de la mano y me llevó a su cubículo, un pequeño y encarnado habitáculo en el peristilo en el que un taburete y un camastro eran sus únicos muebles. Sobre el dintel de la puerta había un expresivo grabado de una amazona cabalgando sobre un tipo recostado en un diván. En aquel momento no le presté atención pero con el tiempo descubrí que cada una de aquellas mujeres indicaba explícitamente en su puerta su especialidad. Y cada uno de aquellos servicios tenía su coste prefijado pues no es lo mismo una simple masturbación manual que una felación completa, y más teniendo en cuenta la escueta higiene, por llamarla de alguna manera, de ciertos clientes habituales de la casa.  La chica me condujo a su nido de placeres. Una lucerna de cuatro bocas sobre el taburete era la única iluminación de aquella pequeña estancia. Corrió las cortinas de arpillera rallada que cerraban la puerta y me llevó hacia el catre. Con un movimiento cadencioso y pausado se arremangó el vestido desde las pantorrillas sacándolo por encima de su cabeza, mostrando paulatinamente en toda su plenitud su excelsa desnudez. Tenía unos grandes ojos del color de la miel y un pelo moreno y ondulado que caía en tirabuzones sobre sus duros pechos. Bajé un momento la mirada y comprobé como mi erecto miembro ya se marcaba, y manchaba, en la túnica. Recuerdo que sudaba como un galeote, no por el calor húmedo y pesado de la pequeña habitación sino excitado por la inminencia del roce de nuestros cuerpos… y a la vez me sentía temeroso de no dar la talla ante aquella joven experta. A pesar de su corta edad la muchacha sabía muy bien lo que se hacía. Me susurró un par de bonitos piropos al oído, me quitó la empapada túnica con suavidad y me tumbó boca arriba en su camastro. Un relájate y un beso profundo en la frente me dejaron más tranquilo. Fue entonces cuando la lozana profesional del lenocinio se colocó sobre mí, introduciéndose mi hinchado apéndice en su rizado secreto y oscilando su moldeado cuerpo sobre mí. No soy capaz de evaluar cuanto tiempo pude contener mi semilla, pero pienso que sería más bien poco puesto que sólo de la excitación ya estaba más que preparado. Aprisioné sus nalgas entre mis manos intentando alcanzar con la boca uno de sus oscuros y enhiestos pezones. Al ver la contracción de placer de mi cara la muchacha apretó su ritmo desenfrenadamente, oprimiendo mi miembro con sus pétreas nalgas en una intensa fricción y desencadenando en mí el efecto deseado. Cuando salí del cubículo, sudado, envanecido y más satisfecho que un general durante un Triunfo (el mayor honor que le concedía el Senado a un general después de una campaña victoriosa), coincidí con el resto de amigos que también habían cumplido holgadamente con su propósito. Me chocó ver a Labieno, siempre luciendo músculos en las salas de ejercicios de las termas, salir de una de las estancias junto a uno de los efebos imberbes. Que peligroso descubrimiento nos enseñó aquella cálida tarde mi pícaro hermano. No fue la única vez que acudimos a aplacar la presión de la entrepierna en la discreta y selecta casa de Arvina. Tiempo después me enteré gracias a una conversación cruzada en las letrinas de las termas de que aquella gorda matrona había ejercido el oficio más viejo del mundo hacía años en varios lupanares de Arse hasta que un tal Sexto Vitruvio Arvino, un tipo poco agraciado y menos aún sociable que llegó a ser pontífice de Júpiter en la ciudad durante muchos años, se encaprichó de sus grandes tetas y se la compró a su dueño. Al morir hace pocos años aquel pobre infeliz, Arvina, – manumisa y heredera de una discreta fortuna – conocedora de la gestión del pingüe negocio, cambió de residencia para evitar habladurías y se montó su propia mancebía de lujo en la nueva colonia. Fuente: http://historiasdelahistoria.com/2011/04/12/un-dia-de-putas-en-la-antigua-roma/ Cuídense |
|  | | caligae Soy OMNIvoro !


Cantidad de envíos: 5487 Edad: 37 Localización: entre escila y caribdis. Fecha de inscripción: 08/06/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Sáb 16 Abr 2011 - 18:03 | |
| desde luego es una actividad que no ha cambiado en miles de años... ...ni cambiará digo yó. ahora que diez monedas de plata por barba,es carillo,no? |
|  | | Flumen MODERADOR

Cantidad de envíos: 5702 Localización: Con un pie en la Karpetania y otro en la Celtiberia. Fecha de inscripción: 05/11/2006
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Sáb 16 Abr 2011 - 21:17 | |
| Jajajaja, ¿por qué será que un título de post así me ha llamado? Ya había leído esta recreación histórica, se puede encontrar en la novela “Valentia, las memorias de Caivs Antonivs Nasvs” de Gabriel Castelló Alonso, con la que os aseguro unos buenos ratos... Aunque no hay que negarle al autor su interés y empeño por documentarse en condiciones para emprender la empresa nunca fácil de escribir una novela histórica, por supuesto siempre quedan "flecos" difíciles de encajar, para los puristas. Pero si lo que buscamos en definitiva es una novela de ficción histórica bien ambientada y con ganas de sonreír, os recomiendo su lectura, pues pasareis buenos ratos.
saludos. _________________  |
|  | | caligae Soy OMNIvoro !


Cantidad de envíos: 5487 Edad: 37 Localización: entre escila y caribdis. Fecha de inscripción: 08/06/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Sáb 16 Abr 2011 - 22:45 | |
| saludos flumen,podrias pasarme el I.S.B.N? es para encargar el libro,porque en estos pueblecillos...
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|  | | Flumen MODERADOR

Cantidad de envíos: 5702 Localización: Con un pie en la Karpetania y otro en la Celtiberia. Fecha de inscripción: 05/11/2006
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Sáb 16 Abr 2011 - 23:03 | |
| Oki ISBN: 9788493672515 http://www.casadellibro.com/libro-valentia/1229255/2900001288285 Saludetes. _________________  |
|  | | caligae Soy OMNIvoro !


Cantidad de envíos: 5487 Edad: 37 Localización: entre escila y caribdis. Fecha de inscripción: 08/06/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Sáb 16 Abr 2011 - 23:25 | |
|  graciaasss a ver al librero se ha dicho. |
|  | | sport coupe SESTERTIVS
Cantidad de envíos: 801 Localización: CARTAGO NOVA Fecha de inscripción: 01/07/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 0:09 | |
| Acojonante relato Yanom. Fue para mi el pistoletazo para ascender como un angel, y convertirme en un macho ibero. Bravo por el oficio mas viejo y por ese puñado de dolares que bien se ganan ahora y antes (con los preciados denarietes) |
|  | | Flumen MODERADOR

Cantidad de envíos: 5702 Localización: Con un pie en la Karpetania y otro en la Celtiberia. Fecha de inscripción: 05/11/2006
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 3:00 | |
| ...y perdón! que se me había pasado darle la enhorabuena a Yanom  por elegir tan "jugoso" texto y que me ha traído gratos recuerdos, jejejej Ya puestos, y en la misma linea, recomendaría también EL ASOMBROSO VIAJE DE POMPONIO FLATO, de Eduardo Mendoza. Seguro que también os arranca unas risas, tan necesarias en los tiempos que corren... Saludos. _________________  |
|  | | Yanom DVPONDIVS

Cantidad de envíos: 784 Edad: 22 Localización: Murcia Spartaria Fecha de inscripción: 23/12/2007
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 15:28 | |
| Muchas gracias gente, la verdad es que me pareció bastante interesante poder leer de primera mano cómo eran los puticlubs y el resto en aquella época, parece que la cosa sigue más o menos igual. Parece que ese era un puticlub de lujo, porque 10 de plata por un polvo... en Pompeya aparecía grafitis de " por 1 denario aquí follé muy bien."
un abrazo a todos. yanom |
|  | | almanzor DVPONDIVS

Cantidad de envíos: 489 Localización: al sur del sur Fecha de inscripción: 09/03/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 16:18 | |
| Y siguiendo con recomendaciones del tema del descojone me viene a la memoria .......LA LEGIONARIA de Fernando Quiñones. Abstenerse herniados. Salud |
|  | | caligae Soy OMNIvoro !


Cantidad de envíos: 5487 Edad: 37 Localización: entre escila y caribdis. Fecha de inscripción: 08/06/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 19:41 | |
| a ver si me consigues el I.S.B.N de la legionaria,almanzor. flumen el de pomponio flato lo tengo y toavia me descohono cada vez que me acuerdo,mi mujer cuando me veia leyendolo y soltaba carcajadas se creia que se me habia ido la chorla,jajajaj queria llamar a los municipales porque recientemente habia visto la pelicula del resplandor,se creia que yó era jak sincolchón ese,juás,juás  mira por donde tenia pensado abrir un post,para que los compis me recomendaran libros de novela historica,,,hay que ver la casualidad.  |
|  | | ercal AS
Cantidad de envíos: 269 Localización: aqui, y ahora Fecha de inscripción: 30/12/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Dom 17 Abr 2011 - 20:21 | |
| buenas,
cuantas veces hemos oido y dicho que loba cuando a pasado una tia buena, pues eso una loba dio de mamar,
saludos |
|  | | almanzor DVPONDIVS

Cantidad de envíos: 489 Localización: al sur del sur Fecha de inscripción: 09/03/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Lun 18 Abr 2011 - 17:42 | |
| Caligae, lo siento no encuentro la matrícula del libro pero pincha aquí: http://www.tertuliaandaluza.com/cultura/literatura/resena-las-noches-de-hortensia-romero/ |
|  | | caligae Soy OMNIvoro !


Cantidad de envíos: 5487 Edad: 37 Localización: entre escila y caribdis. Fecha de inscripción: 08/06/2010
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Lun 18 Abr 2011 - 21:37 | |
| gracias almanzor,con el enlace me basta para localizar el libro. |
|  | | NERODRUSO QUINARIVS

Cantidad de envíos: 1192 Edad: 33 Localización: ...en un lugar de Extremadura Fecha de inscripción: 01/09/2009
 | Tema: Re: "Un día de putas... en la antigua Roma." Lun 18 Abr 2011 - 22:39 | |
| Hola compis, leyendo el título de este post, me ha ATRAIDO, jeje, bueno ... mas que nada os explico, habeis visto alguna vez, alguna ficha o moneda romana, con la que se pagaban en los puticlubs romanos de la época, pues enredando por aquí en he dado con una, pero me parece que vais a tener que esperar a mañana, pues se le han acabado las pilas a la dichosa cámara, pero os prometo que mañana la pongo, chao. |
|  | | | | "Un día de putas... en la antigua Roma." | |
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