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 Los billetes olotenses

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Los billetes olotenses Empty
MensajeTema: Los billetes olotenses   Los billetes olotenses EmptyDom 7 Ago 2016 - 18:50

Buenas a todos,

Os dejo parte del trabajo de Josep Murlà i Giralt "monedes olotines de la guerra 1936-1939" que explica algunas cosas sobre los billetes olotenses producidos durante la guerra civil española. El trabajo original esta escrito en catalán y lo he traducido al castellano aunque todavia me queda por traducir. Disculpar posibles errores.

 Poco tiempo después de estallada la guerra civil, se observó que las circunstancias bélicas habían alterado la situación económica: se registró un acaparamiento de moneda fraccionaría que afectó tanto a uno como a otro bando contendiente. En la zona republicana, en la que se encontraba Cataluña, para julio de 1936 se disponía de papel moneda de 25, 50, 100, 500 y 1.000 ptas.; piezas de plata de 50 céntimos y de 1, 2 y 5 ptas.; monedas de níquel de 25 céntimos y, finalmente, calderilla de 10 y 5 céntimos. Toda esta moneda había sido emitida en años de Monarquía, pero la República continuó manteniéndola como de curso legal, poniendo también en ciculació por su parte piezas de níquel de 25 céntimos .

 El acaparamiento de monedas fraccionarias afectó de primero las piezas de plata, reunidas, por una parte, por los ciudadanos ante la incertidumbre de aquellos días y, por el otro, por el Gobierno del Estado, el cual retiraba de circulación todas las monedas que entraban a las arcas del Banco de España con el fin de obtener la suficiente acumulación de metal que garantizara las compras que, más adelante, hubiera de efectuar en el extranjero. La calderilla, pocas semanas más tarde, también escaseó, debido en parte a la creciente demanda a de cobre que hacían las industrias de guerra.

 Poco a poco, pues, la falta de moneda fraccionaria agravó considerablemente la normalidad económica en afectar las habituales transacciones mercantiles y operaciones ordinarias, condicionadas a no poder volver cambio. Esto motivó que se diera pie a la prolífica existencia de vales, bonos y tickets, creados por el comercio y reconocidos sólo en cada establecimiento emisor, todo supeditando los compradores a volver al mismo proveedor y tener en bolsillo un stock de papeles de todos los tamaños y colores que, indirectamentemente, deterioraban el derecho ciudadano de libertad comercial.

 La incapacidad del Gobierno Central, a fin de dotar al país de la necesaria moneda fraccionaria, hizo que la “Generalitat de Catalunya”, en aplicación de su propio decreto de fecha 21 de septiembre de 1936, pusiera en circulación valores de 10, 5, y 2'50 ptas., de curso legal obligatorio en todo el territorio catalán, y proyectara los de 25, 50, 100, 500 y 1.000 ptas., no salidos a luz ante las quejas del Gobierno Central, el cual invocó el privilegio de derecho de emisión que contemplaba la Constitución. Con dicha disposición de la “Generalitat”, y la resolución del Gobierno republicano de fecha 17 de octubre de 1936, poniendo en circulación los certificados de plata de 5 y 10 pts. hechos en el año anterior en previsión de un aumento internacional del coste de este metal, se resolvieron las necesidades de abastecimiento de moneda superior a diez reales, pero no así los problemas causados por la ausencia en el mercado de moneda divisionaria, los cuales tuvieron que ser enfrentados -en no efectuar la “Generalitat” la acuñación precisa- por los Ayuntamientos, acogiéndose el decreto del Gobierno catalán del 9 de octubre de 1936, sobre la modificación de la Ley Municipal Catalana, que los autorizaba, entre otros aspectos, a organizar autonómicamente la economía municipal. Existía la obligación de dar cuenta de las emisiones monetarias, para ser publicadas en el “Diari Oficial de la Generalitat”, pero esta no fue tenida prácticamente en cuenta por buena parte de los Ayuntamientos catalanes, lo que ha impedido saber con exactitud las cantidades reales emitidas durante los últimos meses de 1936 y a lo largo de 1937.

 Por parte del Ayuntamiento de Olot, el tema de emisiones monetarias fue tratado por primera vez en la sesión correspondiente al 12 de febrero de 1937, cuando el consejero Josep Gurt i Subirana presentó una proposición personal encaminada a que el Consejo Municipal pusiera en circulación papel moneda de 1 y 2 pts., de uso obligatorio dentro del término municipal. Josep Gurt, con la autorización de la “Esquerra Republicana de Catalunya”, su partido de militancia, defendió la proposición diciendo que se necesitaba de esta moneda para poder efectuar los cambios, señalando que otras poblaciones, como la Bisbal, habían ya hecho. El alcalde, Ramon Calm i Clota, consideró que el Consejo Municipal no tenía atribuciones para aprobar tal propuesta, aclarando por su parte el Interventor municipal interino que la aprobación resultaría illegal. Con todo, el Ayuntamiento tomó el acuerdo de que la propuesta pasara a informe del Departamento de Hacienda, el cual, en dictamen presentado en la sesión del día 26 de ese mismo mes febrero, decía: "Estudiada la proposición de la creación de una moneda papel, y teniendo en cuenta que es de necesidad poner en circulación moneda fraccionaria, debido a que se nota la falta de cambio en las operaciones, especialmente de compraventa.– Dado que esta emisión no podría considerarse fraudulenta, pues el Consejo municipal tendrá las reservas suficientes para hacer frente a cualquier eventualidad.– Dado que si el Consejo municipal hace la emisión, se evitará la circulación de vales que la iniciativa particular y privada han hecho nacer, con el consiguiente peligro para los ciudadanos: Los Consejeros del Departamento de Hacienda, proponen que sea acordado de poner en circulación una emisión de papel, por un valor de 20.000 pts. por medio de 20.000 billetes de curso obligatorio, Serie A, de valor cada uno de ellos de una peseta, con la reserva por igual cantidad de billetes del Banco de España.– Sin embargo, vosotros resolveréis.– Los Consejeros del Departamento de Hacienda, J. Vilarrasa.- A. Blanch".

 El debate fue largo, con intervención de varios consejeros. Timoteu Masberenguer indicó que la Cooperación Fabril y otras fábricas de la ciudad se habían dirigido al Departamento de Economía interesados por la urgente emisión de papel moneda, dada la patente necesidad de esta por los cambios en escasear la moneda fraccionaria. Joan Serrat i Masó solicitó que también se hiciera papel moneda de 2 pts. y de 50 céntimos, advirtiendo Angel Blanch que esto aumentaría mucho el coste de la emisión. El consejero Ribas pidió que se consultara a la Generalitat si el Consejo podía hacer la emisión de papel moneda, a fin de que no pudiera decirse que existía falta de disciplina y evitar, así , dificultades. Jutglar, en respuesta, le manifiesta que esto retrasaría en mucho la emisión de este papel moneda, indicando que sería mejor informar de la misma al Gobierno catalán poniendo de manifiesto la provisionalidad de esta moneda, ya que sería retirada tanto pronto como el problema quedara solucionado. La resolución final fue el acuerdo de efectuar "una emisión de papel moneda, de 50.000 ptas., en billetes de una peseta, de curso local obligatorio, poniendo de momento en circulación 25.000 de estos billetes, con reserva de igual cantidad en billetes del Banco de España; facultar al Departamento de Hacienda para que contrate la impresión de dichos billetes, los cuales llevarán las firmas del Consejero de Hacienda-ordenador de pagos, del interventor y el Depositario municipales de caudales; y que se ponga en conocimiento del Consell de la Generalitat de Catalunya, haber acordado hacer esta emisión, para resolver el problema de la falta de moneda fraccionaria para los cambios, y que estos billetes serán retirados de la circulación tan pronto como la Generalitat de Catalunya o del Estado, resuelvan por si esta falta de moneda fraccionaria ".

 Los billetes fueron impresos, sobre papel de barba, por la empresa Indústries Gràfiques Seix i Barral, Barcelona, empleando los dibujos que había realizado el artista barcelonés Xavier  Nogués i Casas, entonces profesor de la Escola Superior del Paisatge, creada en Olot por la Generalitat. Los colores utilizados, tintas planas, fueron amarillo subido por el fondo, marrón por la parte ilustrativa, y negro por el texto. Los tamaños de estos billetes son de 6 cms. de altura por 11 cms. de ancho, aproximadamente. En el anverso figura el escudo heráldico de Olot, así como el número del valor indicativo del valor del billete. la fecha de emisión que consta es la del 1 de marzo de 1937, figurando bajo la fecha las firmas del Interventor, Josep Isaac i Vidal; del Consejero de Hacienda, Angel Blanch i Masdeu; y del Depositario, Sadurní Costa i Cros.

 En el reverso, una reproducción pictórica de Joaquim Vayreda i Vila ocupa todo el fondo, en el que hay sobrepuesto el texto. Ya hemos dicho que los dibujos de los grabados de los billetes, y por tanto la reproducción del cuadro de Vayreda, eran obra de Xavier Nogués, a quien la Comisión de Gobierno municipal de Olot, en sesión del 21 de abril de 1937 y a propuesta del consejero concejal de Hacienda, dedicó el billete núm. 1 de la emisión, dándole las gracias "por el interés puesto en este encargo". La legalización de estos billetes venía dada por el sello redondo, en seco, del Consejo municipal de Olot, en cuyo centro está el emblema de la ciudad diseñado por el ciudadano local  Josep Maria Dou i Camps. Como nota curiosa hay que mencionar que, marcados con la serie A, en ambas caras, el primer millar de billetes se numeró a mano, mientras que el resto se hizo por medio de imprenta. Respecto a la reserva de garantía de emisión, el Ayuntamiento acordó, con fecha 24 de marzo de 1937, rectificar el acuerdo del día 26 de febrero, en el sentido de que esta garantía fuera en billetes del Banco de España o de la Generalitat de Catalunya, sin que se especificara el motivo de esta decisión.

 La supresión de los vales creados por los comerciantes, efectuada a medida que aumentaba la circulación y aceptación del papel moneda municipal, debió provocar en breve una nueva falta de disponibilidad fraccionarias, pues así se puede desprender del informe que pasó el alcalde a los consejeros, en la sesión del 14 de abril de 1937, diciendo que había tenido quejas sobre las dificultades que conllevaba el comercio el atesoramiento de la plata o calderilla, acordándose que la alcaldía dispusiera los registros domiciliarios que fueran convenientes para descubrir o sancionar los casos de atesoramiento que pudiera haber. Pocos días después, el 30 de abril, el Consejo Municipal acuerda poner en circulación la totalidad de la emisión de papel moneda, es decir, 25.000 nuevos billetes de una peseta, completando así la decisión tomada en febrero anterior.

 En la sesión del 5 de mayo siguiente, el Consejo Municipal acuerda depositar en la Caja de Ahorro de la Generalitat de Catalunya en Olot, 50.000 pts. en billetes del Banco de España o de la Generalitat como garantía de la emisión de papel moneda realizada, indicando que el depósito no podía hacerse sin la firma de las tres figuras claves. De estos hay que decir que Josep Isaac i Vidal, Interventor municipal de caudales y, por tanto, uno de los firmantes de los billetes monetarios, se tuvo que incorporar a principios de agosto de 1937, a la Brigada Mixta núm. 141, con el cargo de Brigada de Complemento de la leva de 1934, después de haber sido llamado por la Caja de Reclutamiento de Lerida. Sadurní Costa i Cros, Depositario municipal de caudales del Ayuntamiento y firmando también los billetes de papel moneda olotenses, fue destinado también durante el mes de agosto y por la Caja de Reclutamiento de Gerona, a la Brigada Mixta 141 de Lerida, pero no se presentó, según se informó en la sesión municipal del 18 de agosto de 1937, por lo que se le instruyó expediente de destitución por ser soldado de la leva movilizada de 1933. Angel Blanch i Masdeu, como consejero de Hacienda sólo firmó en la serie A de la emisión monetaria de 1 pta., porque en la remodelación consistorial del mes de junio de 1937 pasó a ser simple consejero de la Comisión de Hacienda, Obras Públicas y Economía, mientras que en la reestructuración hecha en noviembre de ese mismo año ya no figuró en ella.

 El 23 de junio de 1937 la Comisión de Gobierno municipal, habiendo observado que los billetes puestos en circulación eran insuficientes para atender las necesidades, acordó hacer una emisión de billetes de 1 peseta, serie B, por valor de 50.000 pts., así como una emisión de papel moneda de 200.000 billetes de 0'50 pts. cada uno, serie A, por valor de 100.000 ptas., depositando en la Caja de Ahorro de la Generalitat, sucursal de Olot, la garantía del importe de estos billetes en otras del Banco de España o de la Generalitat de Catalunya, autorizando a la Consejería de Hacienda, entonces presidida por Lluís Ribas i Bagué, para contratar la impresión de estos billetes.

 Empleando, tanto en los valores de 1 pta. como de 50 céntimos, los grabados hechos sobre el dibujo de Xavier Nogués, y por tanto con tamaños iguales a los billetes de 1 pta. de la serie A, se encargó también la impresión a Indústries Gràfiques Seix i Barral. Los firmantes eran igualmente el Interventor Josep Isaac y el Depositario Sadurní Costa, no llamados todavía a la milicia, y el consejero de Hacienda Lluís Ribas, el cual desde la reestructuración hecha a mediados de junio del cartapacio municipal, presidía la Comisión de Hacienda, Obras Públicas y Economía. El color de fondo de los nuevos billetes de 1 pta. es bistre, con ornamentaciones en marrón y el texto en negro, o sea todo prácticamente idéntico a los billetes anteriores del mismo valor. Como fecha de emisión llevan la del 23 de junio de 1937, día del acuerdo municipal.


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Los billetes estan sin circular y en perfectas condiciones y me ha costado de encontrarlos.

Saludos,
Tristán
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