Andaba yo leyéndome un magnífico " libro " de Séneca, titulado " Invitación a la serenidad" ( me hace mucha falta ) y he topado con una bonita anécdota del rey Jerjes.
"Jerjes, sucesor de Darío, el año 486 A.C, según cuenta Heródoto ( Historia, VII) en el coloquio mantenido con Artábano en Abido, cuando se hacían los preparativos para la invasión de Grecia ( Segunda Guerra Médica ), al preguntarle Artábano por qué lloraba, le dijo: " Me ha invadido un sentimiento de tristeza al pensar en lo breve que es la vida de todo ser humano, si pensamos que, de toda esa cantidad de gente, no quedará absolutamente nadie dentro de cien años."
Como dice el famoso adagio latino..." Mors certa, hora incerta."